El Espiritu Santo en el Movimiento Metodista

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Introducción

Pensar en el movimiento Metodista, seguro es pensar en la persona y obra del Espíritu Santo.  Wesley ha enfatizado que  la religión esencialmente es experimentada en contraste con actos  ceremoniales, legalismo, misticismo e intelectualismo.

La afirmación apostólica de la presencia transformadora y continua del Espíritu Santo fue una característica fundamental del Movimiento Metodista, basada en la escritura  que Wesley enseñó,  que el Espíritu Santo está presente y activo en cada etapa  importante de la experiencia cristiana. La religión que no es experimentada está muerta y no produce frutos. Wesley ha enseñado que la acción del  Espíritu Santo necesita ser identificada en las etapas que llevan a la justicia por la fe en Jesucristo.

Wesley, incluso creía que en algunas circunstancias el Espíritu Santo podría accionar llevando a las personas a hablar en lenguas desconocidas, sanar enfermedades y obrar milagros, pero lo que él  no hacía era enfatizar que esto era esencial para la salvación. Wesley enfatizo las enseñanzas de Pablo sobre el Poder del Espíritu sobre nuestras vidas. Aquellos que no se inclinan por la carne y si por el Espíritu son guiados en los pensamientos y acciones por Él.  Romanos  8:5-14

AVIVAMIENTO METODISTA

Dos siglos después, que la gran Reforma Protestante sacudió el mundo conocido de la época a través de Lutero, Calvino y otros, la vida espiritual y moral de la iglesia otra vez estaba casi extinguida. Una vez más el declive moral y espiritual era el que dominaba a las naciones. Había inquietud civil, motines, contrabando, violencia, que amenazaban a Inglaterra. En este tiempo la revolución francesa casi destruyó Francia. La Inglaterra del siglo XVIII vivía una gran revolución industrial, hubo el llamado éxodo rural, muchas personas migraron a las grandes ciudades en busca de empleo. Con ello, los problemas debido al crecimiento demográfico y el hecho de que la demanda era más alta, que la demanda de empleos, mucha gente desempleada, el alcoholismo crecía cada día, la prostitución, etc. La Iglesia Anglicana también estaba en declive, había muy pocos ministros que eran fieles. Los líderes no enseñaban la doctrina de la salvación por la fe, y se oponían a los avivadores que la enseñaban. Muchos líderes eran conocidos por sus malos hábitos, como la embriaguez, la prostitución, etc. Los cultos de las iglesias eran descuidados, había ministros que iban a la Iglesia una vez al año, las iglesias estaban cayendo a pedazos, no había más de 4 a 5 personas que frecuentaban las reuniones.  El pueblo común de Inglaterra antes del avivamiento era, en su mayoría, gente ignorante y espantosamente cruel. Las escuelas existían sólo para la élite, pocas ciudades tenían cualquier tipo de fuerza policial y había muchos saqueos en Londres y Birmingham, los saqueadores quemaban las casas y aterrorizaban al pueblo. En esa época una de cada tres casas en Londres vendía licor fuerte, donde el pueblo era invitado a emborracharse por una moneda, o beber hasta caer. A pesar de que la fuerza policial era ineficaz, la justicia criminal era implacable, había muchos que estaban bajo pena de muerte por pequeñas cosas, o sea, la injusticia prevalecía. En los calabozos sucios y sombríos muchos prisioneros morían, pues quedaban expuestos a las alcantarillas abiertas, les faltaba agua potable y la comida era escasa. En estas celdas que los Wesley comenzaron a ministrar al inicio del movimiento de avivamiento.

CLUB SANTO

A principios de la década de 1730 los Wesley se unieron a algunos colegas estudiantes en el cuarto de John, en el Lincoln College, Universidad de Oxford, buscando sinceramente la santidad. Era un grupo de 15 a 25 personas. Este grupo fue llamado Club Santo y comenzó a desarrollar una práctica en medio del caos que vivía:• Reglas rigurosas de santidad;• Autoexamen y rendición de cuentas entre sí;• Participaban de la comunión semanal;• Ayunaban todos los miércoles y viernes;• Visitaban regularmente a los prisioneros enfermos.Por tantos métodos que diligentemente practicaban comenzaron a ser llamados metodistas.

MISION FRUSTRADA EN GEORGIA

Los Wesley fueron enviados a Georgia por la Sociedad para la propagación del Evangelio, y desarrollaron sus capacidades como predicadores. Durante la navegación se encontraron con varios hermanos moravos, miembros de la asociación recientemente renovada con el apoyo del conde Zinzendorf. John Wesley observó que en el momento de una gran tempestad, todos los ingleses a bordo perdieron la compostura, pero estos alemanes lo impresionaron con su calma y total resignación a Dios. Wesley reconoció que necesitaba algo más de lo que estaba buscando hasta el momento.  Pues se quedó con mucho miedo de la muerte en los momentos más difíciles del viaje. Ellos fueron a Georgia para predicar a los indios y colonos, sin embargo, tuvieron poco éxito, pues tenían altos estándares de santidad y su predicación era directa contra el pecado, lo que tuvo poca aceptación. ¨Fui a América a convertir a los indígenas”. Pero, ay, ¿quién me convertirá a mi? ¿Quién, quién me librará de este corazón perverso e incrédulo?  Tengo una religión de verano.  Puedo hablar bien, y hasta creer, mientras no hay peligro cerca; más que la muerte me mire a la cara, entonces mi espíritu se perturba.  Tampoco puedo decir, porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.

 

EXPERIENCIA DEL CORAZÓN ARDIENTE EN LA CALLE ALDERGATE

John Wesley, iniciador del Movimiento Metodista, uno de los mayores movimientos de avivamiento de toda la historia post-bíblica, tuvo como fundamento en su vida y ministerio la experiencia con el fuego del Espíritu Santo que quemó en su corazón y, a partir de esa experiencia, la vida transformada, recibió el impulso para ser lo que fue para la Inglaterra del siglo XVIII y para el mundo.

Ciertamente, el metodismo wesleyano impactó y ha impactado la historia de la humanidad. Realmente, ese fuego es necesario para la iglesia en los tiempos actuales. Es obvio que no creo que sea “todo” la experiencia en la calle Aldersgate en la vida de Wesley.

Toda su búsqueda pre-Aldersgate fue realmente fundamental, pero de hecho, el evento del 24 de mayo de 1738 fue un enorme impulso y esencial para el metodismo y para la evangelización del mundo. Veamos un poco del diario de Wesley sobre su búsqueda y experiencia. Wesley estaba viviendo en el mundo de la revolución industrial: muchos problemas sociales y morales en la sociedad inglesa, como ya destacamos arriba. Dios levanta a los hermanos Wesley en este tiempo para buscar una vida de santidad.

En una noche fui de muy mala gana a una sociedad en la calle de Aldersgate, donde alguien estaba dando lectura al prefacio de la Epístola a los Romanos de Lutero. Cerca de un cuarto para las nueve de la noche, mientras el describía el cambio que Dios obra en el corazón a través de la fe en Cristo, yo sentí un extraño ardor en el corazón. Sentí que confiaba en Cristo, sólo en Cristo para la salvación, y recibí una seguridad de que él me había quitado todos mis pecados, aun los míos, y me había librado de la ley del pecado y de la muerte”.  Tomo XI Diarios, Tomo I  Para mí, este relato es realmente fascinante y emocionante, por poder leer el corazón de Wesley, su búsqueda, sus dudas, sus inquietudes y, especialmente, la importancia de la experiencia del Corazón Ardiente que, en mi opinión, fue fuego del Espíritu de Dios dando convicción de su presencia poderosa y amorosa. Ciertamente, esta experiencia fue para Wesley y para el movimiento metodista el gran impulso evangelista.  El Avivamiento llegó primero al corazón de Wesley y a partir de allí se esparció por todo el mundo.

AVIVAMIENTO EN FETTER LANE

Wesley Duewel dijo que ese evento fue denominado pentecostés metodista.En el día de año nuevo de 1739 John, Carlos y Whitefield, y otros cuatro miembros del Club Santo, con más de sesenta personas promovieron una fiesta del amor en Londres, Fetter Lane.  “Alrededor de las tres de la mañana, cuando continuábamos en oración, vino sobre nosotros el poder de Dios de manera poderosa, hasta el punto de que muchos gritaban, no se contenían de alegría, y otros caían al piso (vencidos por el poder de Dios). En cuanto nos recobramos un poco de aquel espanto y sentido de admiración de la presencia de su Majestad, rompimos a una sola voz: Te alabamos, oh Dios, reconocemos que sólo (aquí estaba solamente “oh”) tú eres el Señor”. Wesley registró muchos momentos cuando las personas en las pequeñas reuniones de grupos, fueran fulminadas, heridas, por la espada del Espíritu, tomadas de fuertes dolores, heridas en el corazón, muchos caían de rodillas.  Luego la noticia circulaba de qué personas estaban teniendo extrañas manifestaciones en las reuniones de las sociedades, y las mismas cosas empezaran a acontecer en las reuniones públicas en Newgate y en otros lugares. Wesley supo que muchos quedaban escandalizados con esas manifestaciones exteriores del Poder del Espíritu de Dios, pero explicó que en la mayoría de los casos la persona era calmada por medio de la oración y era llevada a sentir paz y alegría.  Para Carlos Wesley estas personas eran como un tizón sacado del fuego.

PREDICACION AL AIRE LIBRE

Aunque continuaba predicando en algunas iglesias parroquiales, así como en la capilla de la prisión de Newgate y en el asilo de la Puerta de Gatford, Wesley empezó a empeñarse en el ejercicio de la predicación al aire libre. “Cualquier lugar abierto era adecuado, siempre que el pueblo pudiera reunirse y el predicador pudiera ser oído.”  Su intención era ir donde el pueblo estuviera. Así, pronto descubrió los cementerios, al lado de iglesias que servían de concha acústica; las plazas del mercado que funcionaban como anfiteatros rodeados de edificios; e incluso algunos árboles cuya forma servía para amplificar el sonido; también las excavaciones de minas, muy apropiadas para acomodar grandes auditorios. Como explicó John Smith, él hizo más en tres días predicando junto a la tumba de su padre en Epworth, que predicando por tres años en su púlpito. Wesley, fue fascinado por la técnica (y la “tecnología”) de la predicación al aire libre. Él siempre se colocaba encima de la multitud, iba subiendo en una silla o en una tumba.  Por lo general usaba un púlpito portátil hecho de madera.  Él buscaba lugares en los que pudiera hablar para un gran número de personas y ser oído. Con esta práctica, Wesley conseguía predicar para un número admirable de personas (según su registro, en el primer mes de su experiencia de predicar en el campo, había alcanzado a 47.500 personas; en los meses siguientes, esa cifra creció aún más). Sin embargo, si comparamos el número de personas que realmente eran arrolladas en las sociedades, podemos concluir que tal experiencia homilética campal no producía tantos resultados así. De acuerdo con Heitzenrater, “la mayoría de las veces en que las personas recibieron la remisión de los pecados o fueron confortadas, eso sucedió en las pequeñas reuniones de grupos, no así, en los grandes cultos al aire libre”.  Así, en 1763, después de haberse desilusionado con la posibilidad de poder dedicarse exclusivamente a la predicación al aire libre sin la preocupación de formar sociedades, concluyó que “predicar como un apóstol, sin reunir a aquellos que fueron despertados y entrenados en los caminos de Dios, es como entregar a los niños en manos de asesinos”.  La predicación sin formación de sociedades, sin disciplina ni orden o conexión resultó en que “nueve en diez de aquellos que habían sido despertados ahora están más dormidos que nunca” (Journal and Diaries IV – Works, 21: 424 – 25 de agosto, 1763). Las sociedades, clases y bandas en el metodismo wesleyano se destacaban, inicialmente tres elementos básicos: la sociedad, las clases y las bandas.  Una sociedad representaba el total de los miembros metodistas en cierto lugar.  El equivalente, hoy, sería una iglesia local, comunidad, o un punto de predicación. 23 Todas las personas que mostraran interés en afiliarse a una sociedad metodista tenían que entrar en una clase.  La dinámica de estos grupos estaba marcada por el intercambio de experiencias a partir de preguntas frecuentemente repetidas, desde 1744, inclusive en las Reglas Generales.  La clase se examinaba a partir de esas reglas preguntas y se motivó, a menudo y de forma mutua, a obedecer a las Reglas Generales que se leen, al menos una vez al año, ante toda sociedad. Los integrantes de las clases tenían experiencias espirituales diferentes.  En ellas se encontraban personas en la búsqueda de la fe y personas con la certeza de la fe. A partir de las preguntas, todas ellas intercambiaban sus experiencias personales, 28 inclusive el (la) líder de la clase. Tenemos entonces aquí un proceso mutuo, en el que un (a) líder cuidaba, en primer lugar, del proceso mutuo. Además, compartía también su experiencia personal, con sus altibajos.  Así, hablaban todos de sus derrotas como de sus victorias, en la búsqueda del crecimiento personal. La organización de las clases siguió una lógica geográfica para atender los problemas de locomoción. Las bandas fueron constituidas meramente por personas que tenían la certeza de la fe. Es importante, sin embargo, que la dinámica en los grupos no cambió.  Ha habido una lista de preguntas que ha servido para el autoexamen y el examen mutuo. La participación era voluntaria pero, de un integrante se esperaba una radical apertura para la evaluación mutua.  En el tiempo de Wesley había más especificidad, por medio de las bandas selectas (selected bands).  En ellas se encontraban personas en busca de la perfección cristiana.  Alrededor de 1780, sin embargo, tanto las bandas selectas como las bandas casi no existían.
Una persona interesada en ingresar en una clase, y, mediante una sociedad, tenía un plazo inicial de tres meses para conocer la dinámica del grupo y evaluar sus exigencias. Después, la renovación de entrada significaba la continuación, tanto en la clase como en la  sociedad. Así, la membrecía era siempre probatoria. Se nota que el criterio no era la fe o la certeza de la fe, sino la práctica y la observación de las Reglas Generales.  Así, tanto anglicanos (as) como integrantes de otras iglesias podrían participar en una sociedad.

Se observa que el rechazo de la continuación en la sociedad no significaba la exclusión de la iglesia cristiana, porque  la persona pertenecía a la Iglesia Anglicana, u otro grupo y participaba en el movimiento metodista.

A través de las bandas y clases, el movimiento metodista creció de forma asombrosa, el número de convertidos a través de los Wesley era de 70 mil, en Inglaterra en 1791 cuando Wesley murió. Los historiadores dan un aproximado de otros 70 mil que habían muerto a lo largo de todo el ministerio de Wesley. Estos convertidos eran pastoreados por 550 predicadores laicos itinerantes y quizás otras tres veces más predicadores laicos locales, quienes muchos de ellos fueron orientados directamente por Wesley.  De un pequeño grupo que se reunía en las clases en Oxford y Londres en 1738, los metodistas llegaran como hemos dicho arriba de los 70 mil para el fin del siglo. Luego el metodismo saltó al atlántico llegando a Norte América, donde desde 1773 a 1790 la población de América había crecido un 75 %,  pero el número de metodistas creció 5.500 % llegando a un aproximado de 65 mil norte americanos.

EL ESPÍRITU SANTO EN LA HERENCIA WESLEYANA

  1. El Espíritu Santo y la Gracia Preveniente. Wesley creía que el Espíritu Santo se manifiesta a las personas antes de la conversión.  La gracia o presencia del Espíritu que precede la aceptación de Cristo.  El Espíritu está en acción en todos los seres humanos ayudándoles abrirse a Dios. O sea, la salvación solo es posible porque el Espíritu Santo está en acción en nivel preparatoria en todos los seres humanos.
  2. El Espíritu Santo en la Justificación El Espíritu Santo también está presente para ayudarnos a tener fe en el amor perdonador de Dios en Jesús.  Dios hizo todo lo que es necesario para perdonarnos.  El Espíritu Santo nos ayuda en el arrepentimiento y en el recibir la acción de Dios para purificarnos. O sea, la obra justificadora conquistada por Cristo en la cruz es probada por medio del Espíritu  Santo.
  3. El Espíritu  Santo en el Nuevo NacimientoEl Espíritu Santo entra misteriosamente en nuestras almas para recrearlas a través del poder y de la presencia del Cristo vivo. O sea, no podemos nacer de nuevo sin la presencia y el poder del Espíritu en nosotros.
  4. El Testimonio del Espíritu SantoEs la consciencia directa e inmediata del hecho que somos perdonados por la gracia de Dios y que somos hijos, recreados por la gracia.  Romanos 8:15-16;  Gálatas 4:6-7. 5-  El Espíritu Santo y la Santificación Después que nacemos de nuevo, El Espíritu Santo entra misteriosamente en nuestras almas para capacitarlas para crecer en la gracia. El propósito de Dios es que cada uno de nosotros camine rumbo a la perfección cristiana.  Wesley dijo: El nuevo nacimiento es la puerta para la santificación. Cuando nacemos de nuevo, empieza nuestra santificación, nuestra santidad interior y exterior, desde ese momento en adelante debemos crecer, gradualmente en aquel que es la cabeza, Cristo. Un niño nace de una mujer en un instante, después crece lenta y gradualmente, hasta que llega a ser un adulto.  De forma semejante, un hijo de Dios nace en corto tiempo, pero es en ese proceso lento va creciendo hasta llegar a la estatura de Cristo. (Works, volumen VI, pagina 74-75)

 

OTROS FACTORES IMPORTANTES DE LA ACCION DEL ESPÍRITU EN EL AVIVAMIENTO METODISTA

a) El Espíritu Santo inspiró a Carlos Wesley para componer cerca de seis mil himnos. Este fue otro factor importante en el movimiento, la predicación y las canciones. Wesley y sus predicadores expresaban sus experiencias con Dios a través de la predicación y del canto.

b) El otro tema importante es que el Espíritu Santo llevó a los primeros metodistas a hacer servicios comunitarios, ayudar a las personas que pasaban necesidad.

c) Por último el Espíritu Santo inspiró a  los metodistas a tener una viva esperanza en los cielos.  A creer en las enseñanzas bíblicas sobre la vida eterna, que libera a los que creen en el desespero de sus almas.  Lleva a cada creyente a gozarse en la presencia del Señor.

CONCLUSION

El Espíritu Santo en el entendimiento de John Wesley nos lleva a una santidad interior que conlleva a la santidad exterior. El Espíritu Santo es la gracia de Dios accionando, animando, moviéndose dentro de nosotros y dándonos disposición para amar.  El Espíritu Santo trae al Cristo vivo hacia dentro de nuestras almas y las llena de compasión. Toda persona llena del Espíritu Santo necesariamente debe practicar todo el bien posible en favor de los demás.

Bibliografia:

STOKES, Mack B. O Espirito Santo, Na Herança wesleyana, imprensa metodista, SP,1995. GONZALEZ, Justo L. Editor General, Obras de Wesley, Tomo XI, Diarios, Tomo I, 1998.HEITZENRATER, Richard P. Wesley e o povo Chamado Metodista, 2 edição, Editeo, SP, 1995. Titulo original Wesley and the People Called Methodists, by Abingdon Press, Nashiville, EUA, 1995. DUEWEL, Wesley L. Fogo do Avivamento, Editora Hagnos, SP, 2016.

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